Los Arcos
❯ Logroño
27,5 km
DISTANCIA DE LA ETAPA
Información
La etapa entre Los Arcos y Logroño marca un cambio importante dentro del Camino Francés: es la jornada en la que se deja atrás Navarra para entrar en La Rioja, siguiendo un trazado de aproximadamente 27,6 km, con una duración media en torno a 6 h 15 min y una dificultad moderada. Gronze divide muy bien esta etapa en tres partes: un primer tramo cómodo de Los Arcos a Torres del Río, un segundo sector más quebrado entre Torres del Río y Viana, y un final más amable entre Viana y Logroño, ya por pistas y carriles peatonales próximos a la ciudad.
Es una etapa larga, pero muy completa. El paisaje alterna campos abiertos, suaves lomas, barrancos, pistas de tierra y el paso por dos localidades con mucho peso histórico en el Camino: Torres del Río y Viana. Además, la entrada en Logroño tiene un valor simbólico especial, porque el peregrino cruza por primera vez el río Ebro, uno de los grandes ríos del Camino, y accede a la capital riojana por el Puente de Piedra, puerta tradicional de entrada a la ciudad jacobea.
También es una etapa de transición territorial y cultural. Turismo de Navarra define a Viana como “la última localidad del Camino de Santiago en Navarra”, mientras que La Rioja Turismo explica que el Camino entra en la comunidad autónoma desde esa localidad navarra, bordea el Monte Cantabria y se dirige hasta las tapias del cementerio antes de entrar en Logroño por el puente sobre el Ebro. Esa secuencia da a la jornada una personalidad muy clara: despedida de Navarra, entrada en La Rioja y llegada a una gran ciudad del Camino marcada por la historia, el vino y la hospitalidad.
Recomendación de «El Camino»
Recomendación para la etapa 7: Los Arcos - Logroño
No es una etapa técnicamente extrema, pero sí exige atención. El tramo entre Torres del Río y Viana concentra las pendientes más incómodas de la jornada, con repechos y bajadas donde hay que pisar con seguridad, sobre todo si el terreno está húmedo. Gronze la describe como una etapa con una parte intermedia de orografía más abrupta y alguna bajada pronunciada, algo que conviene tener en cuenta para no salir demasiado fuerte desde Los Arcos.
Para quienes terminan la etapa anterior en Torres del Río, esta jornada cambia bastante, porque se reduce la distancia y se eliminan los primeros kilómetros más suaves. Aun así, el tramo hacia Viana sigue siendo el más exigente del día. En bicicleta o con lluvia, merece la pena extremar la prudencia en las zonas de grava y tierra suelta.
A nivel práctico, esta es una jornada muy buena para gestionar el esfuerzo con cabeza: avanzar cómodamente hasta Torres del Río, guardar energía para los repechos hacia Viana y, una vez allí, disfrutar de una llegada más llevadera hasta Logroño. Ya en la capital riojana, el premio compensa: casco antiguo, ambiente jacobeo, gastronomía y un final de etapa muy agradecido.
Perfil de la etapa
Itinerario
· Los Arcos
La etapa sale de Los Arcos atravesando la localidad por su eje histórico. El Ayuntamiento recuerda que la Ruta Jacobea discurre a lo largo de la calle Mayor, donde se desarrollaron hospederías, hospitales de peregrinos y casas de comerciantes, lo que explica por qué la villa sigue considerándose un claro pueblo-camino y final de etapa. Desde allí, el itinerario abandona la población, cruza el río Odrón y avanza por pistas de tierra paralelas a la carretera.
Los primeros kilómetros son relativamente cómodos. El terreno permite caminar con buen ritmo y sirve como calentamiento antes del tramo más movido del día. En días despejados, el paisaje abierto y agrícola ayuda a percibir esa transición entre la Tierra Estella más occidental y la cercanía del límite riojano.
· Sansol
El Camino alcanza Sansol tras un recorrido sencillo entre pistas y terreno abierto. Es una pequeña localidad del Camino con servicios para peregrinos y un buen lugar para una pausa breve antes de seguir hacia Torres del Río. Aunque es menos monumental que otros pueblos de la etapa, su papel es importante dentro del ritmo del día, porque marca el final del tramo más fácil.
Desde Sansol, el trazado cruza de nuevo la carretera y empieza a encadenar subidas y bajadas más serias. La cercanía de Torres del Río no debe engañar: a partir de ahí cambia claramente la orografía.
· Torres del Río
Torres del Río es uno de los grandes hitos de la jornada. Su elemento más famoso es la iglesia del Santo Sepulcro, que Turismo de Navarra define como un bello ejemplar del románico del siglo XII, de planta octogonal, relacionada con el Camino de Santiago y utilizada como capilla funeraria y faro del Camino, gracias a la luz prendida en la linterna que coronaba el edificio. Según la misma fuente, se construyó hacia 1160-1170 y su bóveda interior de nervios entrecruzados es uno de sus rasgos más impresionantes.
La localidad, pequeña pero muy significativa, funciona además como uno de los finales alternativos de etapa más comunes. Su posición antes del tramo más exigente hacia Viana explica por qué muchos peregrinos deciden dormir aquí para repartir mejor el esfuerzo entre dos jornadas.
Desde Torres del Río empieza la parte más movida del día. El camino asciende a la zona alta del pueblo, cruza varias veces las inmediaciones de la carretera y pasa por el entorno de la ermita de la Virgen del Poyo, uno de los puntos tradicionales del recorrido antes de Viana. Después llega el descenso hacia el barranco de Mataburros, un nombre muy conocido dentro de esta etapa y que refleja bastante bien la sensación del terreno: repechos, cambios de rasante y bajadas donde conviene caminar con atención.
Este sector concentra la exigencia física de la jornada. No es alta montaña, pero sí un tramo de orografía incómoda y poco uniforme. Aun así, el premio es visual: el peregrino empieza a divisar Viana desde la distancia, aunque, como recuerda el Ayuntamiento de la localidad, ese último acercamiento puede resultar engañoso porque la ciudad parece cercana y tarda más de lo esperado en alcanzarse.
· Viana
La entrada en Viana tiene mucha personalidad jacobea. Turismo de Navarra la presenta como la última localidad del Camino navarro, situada a solo 8 km de Logroño, y destaca su pasado como plaza defensiva, sus murallas, casas solariegas, palacios e iglesias de los siglos XVI al XVIII. El Ayuntamiento añade que el Camino entra tradicionalmente por el entorno del portal de la Trinidad, atraviesa la plaza del Coso, la calle Mayor, la iglesia de Santa María y llega hasta la Plaza de los Fueros, donde hoy se sitúa también la oficina de turismo bajo los soportales del ayuntamiento.
A nivel monumental, Santa María de Viana es su gran referencia. Turismo de Navarra señala que es un importante edificio construido entre 1250 y 1312, reformado en siglos posteriores, con estructura gótica de tres naves, portada del siglo XIV y un importante retablo mayor del siglo XVII. Es una visita muy recomendable si se entra por el casco histórico, como hacen la mayoría de peregrinos.
A partir de Viana, el Camino se vuelve mucho más amable. La Rioja Turismo explica que el trazado entra en la comunidad autónoma riojana desde la localidad navarra, bordea el Monte Cantabria y llega hasta las tapias del cementerio municipal antes de acceder a la ciudad. Visita Logroño añade que el peregrino se aproxima a Logroño precisamente descendiendo del Monte Cantabria, hoy convertido en un excelente mirador sobre la ciudad, y entra en el barrio de San Antonio con la vista puesta ya en el puente sobre el Ebro.
Este último tramo mezcla pistas asfaltadas, carriles peatonales y accesos periurbanos, con la ventaja de que el esfuerzo físico disminuye bastante. El cambio de comunidad autónoma y la visión de Logroño al fondo dan además una sensación clara de progreso dentro del Camino.
· Logroño
La entrada en Logroño se realiza por el Puente de Piedra, también llamado Puente de San Juan de Ortega. La Rioja Turismo señala que el puente actual fue proyectado por Fermín Manso de Zúñiga e inaugurado en 1884, tiene 198 metros de longitud y siete arcos; Spain.info añade que es uno de los símbolos de la ciudad y el lugar de entrada del Camino de Santiago a Logroño. Visita Logroño recuerda además que, antes de cruzarlo, los antiguos fielatos del siglo XIX se convirtieron en oficina de información al peregrino.
Ya dentro de la ciudad, Logroño se presenta como la primera gran urbe del Camino en La Rioja. La web oficial de turismo de la ciudad subraya que el paso de los peregrinos favoreció durante siglos el desarrollo comercial, hostelero y cultural de Logroño, y que ese espíritu hospitalario sigue vivo en sus calles, plazas y servicios.
Qué ver

Iglesia del Santo Sepulcro, en Torres del Río

Viana y la iglesia de Santa María

Montaña de Cantabria

El Puente de Piedra, en Logroño
Es la gran puerta jacobea de acceso a la ciudad. La Rioja Turismo y Spain.info coinciden en señalar que el puente actual data de 1884, se conoce también como Puente de San Juan de Ortega y constituye uno de los símbolos más reconocibles de Logroño, además del paso tradicional del Camino sobre el Ebro.
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